The Balvenie lanza el Single Malt más antiguo del mundo.

Con 88 años, el último lanzamiento de The Balvenie es el single malt whisky más antiguo jamás comercializado, superando al Glenlivet de 85 años lanzado por Gordon & MacPhail en 2025.  Procedente del barril número 239, solo existen 17 botellas.

El récord es innegable.

El whisky del barril 239 no pasó casi nueve décadas en barricas de roble para que The Balvenie pudiera anotarse un récord de edad. La maestra destiladora Kelsey McKechnie decidió frenar su maduración en 2019, dos años antes de que cumpliera 90 y cuando estaba cerca de llegar a los 100. Para ella, la cuestión nunca fue simplemente cuántos años tenía, sino encontrar el momento justo antes de que una maduración más prolongada empezara a jugarle en contra.

En 2019, el whisky fue transferido a una botella de vidrio, por lo que su edad quedó establecida en 88 años. Desde que la barrica fue llenada pasaron unos 95 años, pero el tiempo que el whisky permaneció en vidrio no cuenta como maduración.

La barrica había sido llenada el 5 de marzo de 1931 y el whisky maduró por completo en una barrica de roble europeo que anteriormente había contenido jerez, proveniente de Jerez de la Frontera, España. En aquella época, lo más probable es que ese destilado estuviera destinado a formar parte de un blended whisky, en lugar de terminar comercializado como un single malt de The Balvenie. No se puede saber cómo logró escapar de ese destino porque los registros que se conservan no permiten reconstruirlo. McKechnie lo describe como algo que estuvo «escondido a plena vista», bajo la mirada de generaciones de trabajadores de la destilería, mientras las barricas que estaban alrededor se iban vaciando.

Cuando McKechnie lo probó, decidió dejar de lado, a propósito, toda la fama que cargaba encima. «No tenía ninguna expectativa», cuenta. Un whisky que se acerca a los 90 años se mueve más allá de los límites habituales de la maduración: a esa altura, los conocimientos sobre la extracción de la madera, el desarrollo de ésteres y la pérdida de grado alcohólico se vuelven mucho menos previsibles. «Está evolucionando por sí solo».

Aun así, la Barrica 239 seguía conservando el carácter propio de la destilería. La miel y el caramelo permanecían debajo de notas de menta, helecho húmedo, cuero gastado y roble aromático. Embotellado con una graduación alcohólica natural del 43,2%, tenía ese perfil de whisky añejo, pero sin dejar que la madera se llevara todo por delante.

«Lo probé en la propia destilería. Su edad se hacía notar en las notas terrosas, de cuero y de roble seco, pero el whisky seguía cambiando en la copa: el dulce de mantequilla daba paso a matices de bosque, que después dejaban lugar a una frescura inesperada y a frutos negros. No se sentía como una simple declaración de edad récord ni como algo congelado en el tiempo. Más bien, daba la sensación de estar vivo, en constante evolución y todavía fresco». En palabras de McKechnie, era «una pequeña joya de la historia del whisky escocés».

McKechnie recibió la barrica de manos de su predecesor y mentor, David Stewart, quien podría haber decidido sacarla al mercado durante su gestión. Sin embargo, la custodia terminó quedando en manos de ella. «Considero que mi papel es el de guardiana de la reserva», explica. McKechnie está profundamente orgullosa de que la Barrica 239 haya sido embotellada durante su gestión, aunque entiende que su responsabilidad va mucho más allá de la de una maestra destiladora: lo que llegó a sus manos es el resultado del trabajo y la dedicación acumulados durante casi un siglo.

El whisky de 88 años integra la Colección The Balvenie 1931 junto con un whisky de 12 años elaborado con cebada malteada en planta al 100% y otro de 15 años elaborado exclusivamente con cebada cultivada y malteada en la destilería. Los tres están vinculados con 1931, el año en que se inauguraron las instalaciones de malteado de The Balvenie. El whisky de 88 años está disponible únicamente para clientes privados y coleccionistas, a un precio que no fue revelado, y la mayoría de las botellas ya fueron vendidas. El whisky de 15 años se ofrece exclusivamente a través del canal Travel Retail internacional, mientras que el de 12 años está disponible en mercados seleccionados.

Los récords, tarde o temprano, están para romperse. Otra barrica podría llegar a los 89, 90 o incluso 100 años. Lo que no se puede repetir es la decisión que McKechnie tomó en 2019: entender que el whisky de malta más antiguo del mundo ya había llegado a la edad suficiente.

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